miércoles, 29 de septiembre de 2010

Suicidio

Había un número de teléfono. También había tres fotos...
-Charles Bukowski.

Viento contra viento en guerra fría.
Desesperación, pupilas dilatadas dentro de ojos bien cerrados.
Hecatombe dicen los mamones; desmadre entre mis manos lo describe mejor.
No quiero, no puedo, ¿es muy necesario?, ¿hay otra salida?.
Sangre atascada subiendo lento, sudor bajando. Tortura.
Tus dos nombres hechos pólvora, el número 13 retumbando.
Lluvia cerrada y muchos tipos de miedo.
Flashback borroso y letras mochas.
Valor.
Miedo.
Valor.
Ganas.
Oído izquierdo ocupado.
Dedo al gatillo, más sudor.
¡Al diablo!
Insistes.
Acorralado.
Abro lo ojos.
Los cierro.
Dedo más cerca del gatillo, más cerca, más cerca.
Apunto.
A punto.
Suspiro.
¡Blam!

....tuu... tuu... tuuu.

Colgar el teléfono es darse un tiro en la cabeza.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Pendiente

Pendo del hilo de tu voz, que se corta al teléfono y reposa en la idea de dibujar el camino hasta que se acabe, partiéndole la madre al frío y a cada grano de arena que se atreva a formar senderos de regreso. Espero, de nuevo y de viejo la noticia nota falsa de un valsecito dedicado a bienvenirte. Pero el sol sostenido de tu cielo suena frío y no termino tu canción. Todo sigue pendiente...

lunes, 30 de agosto de 2010

Fotografía

Hasta la hojas secas aletean contagiadas de cuentos por los cuarenta y tantos mil pasos que mide el camino hasta tu encuentro. Para consuelo, mis pies se quedan marcados en tu nombre y la cama se ´hace bolita´ imitando tu forma de matar el frío.
A esta hora ya te fuiste, atraviesas lo que en un mundo justo tendría que ser un puente de plata, o un mar profundo y las luces bostezan, esperan. 
Yo me quedo oliendo a ti, con mi pata de palo y una foto, en la que también te extraño.

miércoles, 16 de junio de 2010

Milagros

Vivimos esperando un milagro. Tu sueñas con un día estrellado, caminatas por la selva y poemas en kayak, guitarras afinadas por el borde de tu pelo y hasta con mis pies hechizados de salsa durmiendo con los tuyos sobre la pista. Dibujas el futuro en acuarela y tu espejo tiene cola de sirena, cierras la cortina para contar las perlas en silencio, al fin de "cuentos" con eso se renta la luna. Tu adivinas casi todas mis palabras, pero es tu naturaleza dejarme decirlas para intentar sorprenderte. Vives entonces regalando milagros mientras esperas uno. 

Yo nomás quiero agüevo que tus labios se nieguen a subir a la estrella que te lleva de regreso y se queden cerca de los míos, para que la duda te despierte.

jueves, 3 de junio de 2010

Musiquita

Una caída libre (por imaginaria) de tus labios a tu pie izquierdo tarda los años que ocuparían setecientas treinta abejas en cubrir de miel la luna, siempre y cuando no detenga su viaje ningún adiós, de esos que tiran papalotes. Yo alcanzaría en todo caso a dibujar el soundtrack de nuestras vidas y lo tejería en tus oídos mientras viajas dentro del metro, tomando gaviotas tatuadas de letras por el lomo y hojeando las cosas que vas a decirme, así tus manos se pintarían de azul y recordarías que subir diario una colina en la última calle de Oaxaca valía la pena si despertabas para bajar en la estación correcta, en tus ojos bien vestidos de los míos.