Afiné en mi la cuerda del reloj,
subí a los árboles, les sembré dudas,
anduve por las ramas, dibujé letras
que fueron escalones para bajar seguro.
Navegué de espaldas haciendo siluetas
como de labios en el eco del agua,
tildé tambores en su forma
y la olvidé de memoria.
Cerré con llave mis ojos,
pisé mal sus tonos,
se puso el corazón antes que el sol
y la sonrisa que la mesa.
Descompuse el espejo,
los libros me miraron con sus hojas
dejé de creerles,
dejé de crearles.
creí de dejarla.
Me enamorí.
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lunes, 14 de noviembre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
Doce
Las patas de las sillas te reclaman,
a todos nos faltan pies en esta casa.
Propongo ilumines la puerta con tu timbre
cualquier día a las doce,
pasado mañana, hace cien años.
Siembro velas en botellas de vino,
sopesando la espera, que ni existe,
ni avisa,
ni mira,
ni siente,
y alimento las cucharas con miel,
y cuelgo imágenes mentales
en las paredes izquierdas.
Repaso el mapa cromático
y pongo la mesa.
Cenaremos sorpresas,
saldremos a alimentar palomas,
b
a
j
a
r
e
m
o
s
hasta el río,
mojaré tus pies
y mis ojos soltarán el cordel
para que puedas volver
volando papalotes.
Yo tengo un parasubidas,
y trepando nubes intentaré alcanzarte,
seguramente sin fortuna,
sin tiempo,
ni sonido,
ni cuerdas,
pero con palabras agolpadas
en montañas sinrazones.
Volveré a verte
ayer, dentro de cien años,
haciendo al guardagujas
que espera tu tren
y tu guiño,
como señal contundente
para cambiar el rumbo
y que nos den las doce
pintando giralunas
en paredes inconclusas.
a todos nos faltan pies en esta casa.
Propongo ilumines la puerta con tu timbre
cualquier día a las doce,
pasado mañana, hace cien años.
Siembro velas en botellas de vino,
sopesando la espera, que ni existe,
ni avisa,
ni mira,
ni siente,
y alimento las cucharas con miel,
y cuelgo imágenes mentales
en las paredes izquierdas.
Repaso el mapa cromático
y pongo la mesa.
Cenaremos sorpresas,
saldremos a alimentar palomas,
b
a
j
a
r
e
m
o
s
hasta el río,
mojaré tus pies
y mis ojos soltarán el cordel
para que puedas volver
volando papalotes.
Yo tengo un parasubidas,
y trepando nubes intentaré alcanzarte,
seguramente sin fortuna,
sin tiempo,
ni sonido,
ni cuerdas,
pero con palabras agolpadas
en montañas sinrazones.
Volveré a verte
ayer, dentro de cien años,
haciendo al guardagujas
que espera tu tren
y tu guiño,
como señal contundente
para cambiar el rumbo
y que nos den las doce
pintando giralunas
en paredes inconclusas.
lunes, 15 de agosto de 2011
Champú
Usé tu champú y tu jabón, ese que huele rico, lo llené de pelos mientras el agua me enjuagaba el espiral de desaciertos que colecciona mi espalda; rompí la mañana de este agosto cada vez menos nuestro quitando los kilómetros que se quedaron entre los dedos de mis pies con la ayuda de esa toallita tan cara que no me dejabas ni ver y recité nuevos hechizos para hacer crecer la planta que vive gracias al agua que le sobra al vaso de lavarse los dientes.
Me dio mucha risa verme dando vueltas en el mismo sitio, repasando lo roto del piso como le hacen los insectos sentenciados a muerte por el spray mortífero que escondemos tras el refri. Entonces un tipo dentro del espejo me gritó el nombre de todos los lugares que no caminaremos y me descubrí desnudo, laxo, respirando sólo para que las cosas que olvidaste tengamos uso al iniciar la semana.
Se secaron las cosas dentro de esta casa, al ritmo de la sombra.
jueves, 28 de abril de 2011
Sobre mis pies
Cuánto de mar tendrá la tierra de mis suelas, si se piensa en sacar lumbre de las piedras. Ando a ciegas de tu luz y no recuerdo pactos cartográficos que nos esperen, dejo el rumbo a la deriva del designio de la alquimia y en tu sonrisa está mi norte y el camino sobre mis pies; como la noche de mañana hace mil años, en que bailé contigo sin tocar el suelo y como quien va a Comala anduve la senda de tu hechizo colgando de los hilos de tu magia, envuelto de tus bailes, de la música que tocan tus ojos que son también mi voz y de nuevo sobre mis pies nació el árbol de tu nombre que abracé siguiendo tu vaivén, perdido en tu compás/sin paz y creyendo inútilmente que alguna vez amanecerá de noche y estarás ahí, tocando la flauta de los tiempos.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Historia S
Sandra Salamandra sueña sincera,
siempre sonriente siente sospechas
sobre su sueño.
-soy sólo un soplo sobre su siesta-
Sandy Sirena suelta su sueño,
Siente suspiros (sabe sentirlos)
Saca sus santos, sigue sonriendo.
-¡soy su sonrisa!-
Sandra sabrosa sufre su sueño,
Seca sus soles, se sabe seria,
Sin su sonrisa sale salitre.
-sueño sus senos-
San sin sed sueña su ser
Suma solemne suertes silentes
Suplica, sirve, Sor Sierva Sorda
-soy simple suelo-
Sandy Sandía salta sonriendo,
Sobre sus sueños suena Sandunga
Sones, senderos.
-soy siempre suyo-
Sandra segura siembra semillas,
Sur sin silueta (soy su secreto)
Somos secuaces, sólo sabemos:
-Somos sus sueños-
lunes, 25 de octubre de 2010
Qué güeva me dan los poetas
Con su libro abierto y su dedo alzado,
midiendo su inspiración en sílabas,
pujando pa´ parir metáforas frustradas
su voz que arrulla,
su pose de diva inmaculada.
Con un ojo a la estrofa
y otro cazando alguna gringa
que apantalle su retórica,
con un ladrillo en cada suela
y jugando a ver quien conoce
más autores de apellido extraño.
Qué ganas de salir corriendo
cuando exploran sus notas
revolcando lo ya dicho,
lo tan obvio,
haciendo poesía frente al espejo.
Qué güeva me dan los poetas,
embarrándose cultura
para curarse de lo burdo,
frunciendo el ceño,
agravando la voz,
blandiendo un libro,
recitando letanías
pero imaginando aplausos.
Qué antojo de dormirme,
mientras convocan a otro concurso
y juegan volados a ver quien lo gana,
entregando carpetas beige en toda oficina,
en toda editora,
cambiando sus vidas
por poesía becada.
Comprando musas,
chupando vino y deseando mezcal,
disfrazando cuartetos de sonetos,
gozo de elegía.
Qué güeva me dan los poetas,
qué envidia me da la poesía.
midiendo su inspiración en sílabas,
pujando pa´ parir metáforas frustradas
su voz que arrulla,
su pose de diva inmaculada.
Con un ojo a la estrofa
y otro cazando alguna gringa
que apantalle su retórica,
con un ladrillo en cada suela
y jugando a ver quien conoce
más autores de apellido extraño.
Qué ganas de salir corriendo
cuando exploran sus notas
revolcando lo ya dicho,
lo tan obvio,
haciendo poesía frente al espejo.
Qué güeva me dan los poetas,
embarrándose cultura
para curarse de lo burdo,
frunciendo el ceño,
agravando la voz,
blandiendo un libro,
recitando letanías
pero imaginando aplausos.
Qué antojo de dormirme,
mientras convocan a otro concurso
y juegan volados a ver quien lo gana,
entregando carpetas beige en toda oficina,
en toda editora,
cambiando sus vidas
por poesía becada.
Comprando musas,
chupando vino y deseando mezcal,
disfrazando cuartetos de sonetos,
gozo de elegía.
Qué güeva me dan los poetas,
qué envidia me da la poesía.
jueves, 14 de octubre de 2010
No creas que el frío
No andes creyendo que tiemblo de frío. No Imagines ni un momento que mis dedos se han pegado unos con otros y por eso ya no escribo, ya no toco, ya no pinto. Aunque me mires chiquito en el algún rincón de esta ciudad sin ley, aunque me acerque a buscar en el peor de los casos el calor de las bombas molotov o el de los aplausos de los de siempre, en donde siempre. No te vayas a creer el cuento de que vivo sobre un témpano de cielos congelados y despierto a media noche buscando algo que todavía no se que es, no pienses aunque parezca que me empiezan a nacer estalactitas alrededor del corazón y que mi falta de talento es por los polos derritiéndoseme encima. Nomás acuérdate cuando a mordidas te llevaste el sol.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Suicidio
Había un número de teléfono. También había tres fotos...
-Charles Bukowski.
Viento contra viento en guerra fría.
Desesperación, pupilas dilatadas dentro de ojos bien cerrados.
Hecatombe dicen los mamones; desmadre entre mis manos lo describe mejor.
No quiero, no puedo, ¿es muy necesario?, ¿hay otra salida?.
Sangre atascada subiendo lento, sudor bajando. Tortura.
Tus dos nombres hechos pólvora, el número 13 retumbando.
Lluvia cerrada y muchos tipos de miedo.
Flashback borroso y letras mochas.
Valor.
Miedo.
Valor.
Ganas.
Oído izquierdo ocupado.
Dedo al gatillo, más sudor.
¡Al diablo!
Insistes.
Acorralado.
Abro lo ojos.
Los cierro.
Dedo más cerca del gatillo, más cerca, más cerca.
Apunto.
A punto.
Suspiro.
¡Blam!
....tuu... tuu... tuuu.
Colgar el teléfono es darse un tiro en la cabeza.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Pendiente
Pendo del hilo de tu voz, que se corta al teléfono y reposa en la idea de dibujar el camino hasta que se acabe, partiéndole la madre al frío y a cada grano de arena que se atreva a formar senderos de regreso. Espero, de nuevo y de viejo la noticia nota falsa de un valsecito dedicado a bienvenirte. Pero el sol sostenido de tu cielo suena frío y no termino tu canción. Todo sigue pendiente...
lunes, 30 de agosto de 2010
Fotografía
Hasta la hojas secas aletean contagiadas de cuentos por los cuarenta y tantos mil pasos que mide el camino hasta tu encuentro. Para consuelo, mis pies se quedan marcados en tu nombre y la cama se ´hace bolita´ imitando tu forma de matar el frío.
A esta hora ya te fuiste, atraviesas lo que en un mundo justo tendría que ser un puente de plata, o un mar profundo y las luces bostezan, esperan.
Yo me quedo oliendo a ti, con mi pata de palo y una foto, en la que también te extraño.
miércoles, 16 de junio de 2010
Milagros
Vivimos esperando un milagro. Tu sueñas con un día estrellado, caminatas por la selva y poemas en kayak, guitarras afinadas por el borde de tu pelo y hasta con mis pies hechizados de salsa durmiendo con los tuyos sobre la pista. Dibujas el futuro en acuarela y tu espejo tiene cola de sirena, cierras la cortina para contar las perlas en silencio, al fin de "cuentos" con eso se renta la luna. Tu adivinas casi todas mis palabras, pero es tu naturaleza dejarme decirlas para intentar sorprenderte. Vives entonces regalando milagros mientras esperas uno.
Yo nomás quiero agüevo que tus labios se nieguen a subir a la estrella que te lleva de regreso y se queden cerca de los míos, para que la duda te despierte.
jueves, 3 de junio de 2010
Musiquita
Una caída libre (por imaginaria) de tus labios a tu pie izquierdo tarda los años que ocuparían setecientas treinta abejas en cubrir de miel la luna, siempre y cuando no detenga su viaje ningún adiós, de esos que tiran papalotes. Yo alcanzaría en todo caso a dibujar el soundtrack de nuestras vidas y lo tejería en tus oídos mientras viajas dentro del metro, tomando gaviotas tatuadas de letras por el lomo y hojeando las cosas que vas a decirme, así tus manos se pintarían de azul y recordarías que subir diario una colina en la última calle de Oaxaca valía la pena si despertabas para bajar en la estación correcta, en tus ojos bien vestidos de los míos.
domingo, 18 de abril de 2010
Rumbo
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
-Cortázar
Intruso en el camino que inventé, decido dar la vuelta, verme a los ojos, olvidarte de memoria, dejar mojado el pincel y desafinar las cuerdas. Buscar lejos de la luz las pestañas tuyas que ocupaba de escalera, guardarte entre el barro con forma perfecta y atar mi globo a tus pies. Dar la vuelta, caminar hacia mi. Y encontrarte.
(Eres mi zeppelin)
No quiero
No quiero saber de memoria tus gestos ni tocar sin nota el ritmo de tus lunas, no quiero ser lo mismo espada que pared ni labrar de sueños el talud que sostiene tu noche, no quiero aves anunciando pasos que no doy en la polaroid que tienes por ventana, no adivino colores ni respiro lejanías, no quiero dejar de creer en que sólo lo fugitivo permanece, ni que todas las cartas del tarot se llamen como se llama tu sonrisa, pero pasa que no puedo, te adivino y con carbón te dibujo en las paredes de mi cueva, me llueves madrugada, me arengas la locura, me existes. Porque pasa, te lo digo, que no puedo; amarro mi voluntad entera al papalote de tus ojos y
contigo vuelo, y no puedo detenerlo, simplemente porque no quiero.
De la voz perdida
Este es un texto sin sentido, sin ti,
Atravieso los dragones de la espera que abriendo la boca me convidan soledad,
desprecio el color rojo porque te imagino sólo azul y camino tras tus ojos, como quien busca agua en el desierto, me apellido Ardid, dibujo un mapa y la X está en tu ombligo, muerdo el cuello de la sed que da pensarte sin mí, aplicando la ley de matar o morir, sigo andando pero no de pie, porque mis pasos te buscan hasta en la panza del caleidoscopio nocturno que se asoma tras la luna, te quiero y te traduzco sólo en besos, pero no dejo de adivinarme perdido tras tu rastro. Entonces, es este un viaje sin sentido, sin ti.
lunes, 22 de junio de 2009
Donde no estás
Ahí donde faltas puse de barro una ollita,
a hervir en café las ansias que llovieron su canción a los pies de la puerta
y hubo espacio para un barquito de papel con tu poema,
esperé los sonidos que predicen madrugadas amarrado al azul que de repente
enseña el fuego,
y navegamos hasta hundirnos,
y el fondo sabía a canela.
Ahí merito, donde te espera el viento probé el frio tapado de sur
supuse tu risa y le pegué la mía,
entonces me gasté la noche
contándole al humo de tus miedos.
a hervir en café las ansias que llovieron su canción a los pies de la puerta
y hubo espacio para un barquito de papel con tu poema,
esperé los sonidos que predicen madrugadas amarrado al azul que de repente
enseña el fuego,
y navegamos hasta hundirnos,
y el fondo sabía a canela.
Ahí merito, donde te espera el viento probé el frio tapado de sur
supuse tu risa y le pegué la mía,
entonces me gasté la noche
contándole al humo de tus miedos.
viernes, 19 de junio de 2009
Llueves
En braille sobre mi ventana y mascabada sobre el café,
intento amarrarte con el primer tono que salga, pero llueves,
distorsionando el eco de quién cuida el callejón,
amenazando los pies que imanta tu cadera, porque llueves,
como si no bastara el saberte lejos,
pasándome de largo, llueves.
intento amarrarte con el primer tono que salga, pero llueves,
distorsionando el eco de quién cuida el callejón,
amenazando los pies que imanta tu cadera, porque llueves,
como si no bastara el saberte lejos,
pasándome de largo, llueves.
miércoles, 8 de abril de 2009
Al metro
Vida mía te busqué
de convoy en convoy
Rockdrigo
de convoy en convoy
Rockdrigo
Inmenso gusano metálico que llevas en tus tripas tantos rostros, tantos planes y caminos estancados colgando de ti, te abres y cierras tan serio y tan siempre para vomitar tormentas o subir a más humanos a conjugar olores, sabores, colores, sonidos, como armando un grotesco rompecabezas sin sentido, gente de tantas formas vendiéndonos quimeras, sueños o lo que se pueda para comprarle más tiempo a su vida; pintas horizontes naranjas y veloces a mis ojos y de pronto te detienes y me invitas a ser parte del revoltijo que me llevará a sentirme libre y preso en un santiamén, y terminar siendo un pasajero más a bordo del eslabón de ti, una lombriz en la panza de una ciudad tan mística que tiene de todo, menos estrellas; para cruzarla por debajo.
Gusano dientes de luz, cómo aguantarme las ganas de arrojarme a ser durmiente de tus rieles y darle un final eléctrico a mi dolor, cuando cierras de golpe tu puerta. Y yo la miro a ella, que sin despegar sus ojos de los míos queda seria y quieta. Mientras tú, con tu ráfaga insensible,
simplemente
t e... l...a.. ... l...l.....e......v......a.........s
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sábado, 28 de marzo de 2009
Ven
Baila conmigo en el patio al amanecer
bajo este velo de lluvia y contraley
José Cruz
bajo este velo de lluvia y contraley
José Cruz
Camina en rememoria (o en re menor)
atasca el enjambre de remiendos por mi voz,
con la vela encendida/incendiada,
con la luz de la vez del primer boleto,
con la luna entre tus labios (de cerquita).
Si la tarde te arde y el calor te usa de lienzo:
Aunque luego no vuelvas,
aunque ni siquiera llegues,
uno de estos siglos, ven.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Pero no hay mar
Tus piernas de tres a seis de la tarde
en la memoria de pronto me arden
- Silvio, Aceitunas
en la memoria de pronto me arden
- Silvio, Aceitunas
Yo que veía en tus piernas ventanas al mar no atiné al tono de tu canto, y vomité la brújula que de ti me perdía, como quien va a Comala llegué a tu espalda, pero tarde; me rueda un canto las rodillas y entre tantos rumbos doy con el tuyo, pero no hay mar, ni ventanas, ni tus piernas que me amparen.
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